lunes, 18 de abril de 2011

{ausencia}



"Siempre queda en algún árbol una hoja postrera, prendida a la rama por un milagro de resistencia inexplicable, y todas las mañanas, al pasar, formulamos una despedida porque tememos no encontrarla allí al día siguiente. Es tan frágil su aspecto, descomedida su posición, muerto su color, que no podemos explicarnos por cuál fenómeno se mantiene en su sitio invulnerable al viento, la escarcha y el frío. Simboliza el recuerdo borroso de lo que fuera en primavera y verano el ropaje del árbol; es la manifestación única de su antigua forma; la rúbrica de su linaje, el síntoma de su especie. Pese a todo lo precario que esa hoja solitaria representa, en su humildad, en su indefensión, tiene un noble elemento de fortaleza. Cada mañana la buscamos para comprobar en su delicado tallo o en el contorno de su cuerpecillo aterido los efectos de la intemperie, y repetimos la nostálgica despedida. Pero al verla de nuevo, inalterable y sola, nos preguntamos sobresaltados si resistirá todo el invierno allí. Tanta tenacidad anónima despierta en nosotros cierto elemento de sospecha ¿por qué resiste?, ¿irá a permanecer a pesar de todo?, ¿para qué su inmutabilidad?, y nos vamos acostumbrando a su presencia en el árbol frente a nuestra casa. Lentamente, con la familiaridad de lo inevitable, olvidamos la hoja fiel. Una mañana cualquiera ya no levantamos la cabeza para buscarla, ni nos despedimos de ella hasta nunca. Ha entrado a formar parte del paisaje inalterable, de ese paisaje permanente más allá de las estaciones y las temperaturas. Y muchos días después, casi sin pensar en ella, echamos una mirada descuidada que nos revela su ausencia. Se fue con el viento. Ya no está. Se fue sin despedida, sin adiós y sin lágrima. Tampoco dejó recuerdo. Simplemente se fue."

[La ruta de su evasión]
Yolanda Oreamuno


domingo, 10 de abril de 2011

{quiero}


Quiero que me oigas sin juzgarme
Quiero que opines sin aconsejarme
Quiero que confíes en mí sin exigirme
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí
Quiero que me cuides sin anularme
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí
Quiero que me abraces sin asfixiarme
Quiero que me animes sin empujarme
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí
Quiero que me protejas sin mentiras
Quiero que te acerques sin invadirme
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten
Que las aceptes y no pretendas cambiarlas
Quiero que sepas... que hoy puedes contar conmigo...
Sin condiciones.

[Cuentos para Claudia]
Jorge Bucay


jueves, 7 de abril de 2011

{viva}




" Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas ".

[En el camino]
Jack Kerouac


sábado, 2 de abril de 2011

{el lago de los cisnes}



El lago de los cisnes es el primero de los tres ballets que escribió el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840 – 1893).

Originalmente encargado al maestro por la Ópera de Moscú, sin duda este ballet es el más conocido y popular del mundo por su concepción, su admirable coreografía y la maravillosa música de Tchaikovsky. Su primera presentación tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú en 1877.



Primer acto

En uno de los jardines de su castillo, el príncipe Sigfrido celebra, junto con sus amigos, su cumpleaños. La reina, madre de Sigfrido, llega a la fiesta a recordarle a su hijo que debería escoger una esposa y que con ese propósito le ha preparado una fiesta al día siguiente. En la fiesta estarán invitadas jóvenes muchachas y el príncipe deberá elegir a una de ellas. Esto causa una gran melancolía en Sigfrido y sus amigos quienes, al finalizar la fiesta, deciden invitarlo a ir de caza.

Segundo acto

En el bosque cerca de un lago comienzan a salir de las aguas unos cisnes que se van convirtiendo en hermosas jóvenes. Llega Sigfrido al lago y apunta con su ballesta hacia las jóvenes-cisnes cuando ve a la bella Odette. Ella le cuenta que fue transformada en cisne junto con sus compañeras por el malvado mago Rothbart, que vuelven a su forma humana solamente en la noche y que el hechizo solo puede romperlo quien le jure amor eterno. Los jóvenes se enamoran. Sigfrido le jura amor eterno a Odette cuando aparece el malvado Rothbart, quien hace que las jóvenes vuelvan a convertirse en cisnes. Antes de marcharse Odette, Sigfrido le pide que asista al baile que se realizará en el castillo la noche siguiente. Odette se aleja convertida en cisne.

Tercer acto

Se celebra la fiesta en el castillo donde Sigfrido deberá elegir esposa. Entra la reina madre junto a Sigfrido y el maestro de ceremonias da comienzo al festejo. Se presentan las jóvenes casaderas y la reina madre le pide a Sigfrido que elija esposa. Él piensa en Odette, se niega a escoger esposa y su madre se molesta con él. En ese momento el maestro de ceremonias anuncia la llegada de un noble desconocido y su hija. Es el barón Rothbart que llega a la fiesta con su hija Odile vestida de negro, una joven de extraordinaria belleza. Sigfrido, hechizado por Rothbart, cree ver a Odette en Odile. Él la escoge como su esposa, la reina madre acepta y Sigfrido le jura a Odile amor eterno. Entonces Odette entra en la sala, y al ver a Sigfrido con Odile huye hacia el lago. Sigfrido se da cuenta de su terrible error y corre desesperado tras ella.

Cuarto Acto

A las orillas del lago las jóvenes-cisne esperan tristemente la llegada de Odette. Ella llega llorando desesperada, contándole a sus amigas los tristes acontecimientos de la fiesta en el castillo. Aparece Sigfrido y le implora su perdón. Aparece Rothbart reclamando el regreso de los cisnes. Sigfrido y Odette luchan contra él, pero todo es en vano, ya el maleficio no puede ser roto. Los dos enamorados se lanzan al lago. Rothbart muere a consecuencia de ese sacrificio de amor y los otros cisnes son liberados del maleficio. Se ve aparecer sobre el lago los espíritus de Odette y Sigfrido, ya juntos para siempre.

viernes, 1 de abril de 2011

{hoy (no) te quiero}



(No) pienso en ti cada minuto
(no) echo de menos tu piel
(no) te imagino aquí a mi lado
(no) quiero olvidarte
(no) quiero perdonarte
(no) escucho tu voz en mis sueños
(no) recuerdo tu sonrisa
(no) quiero abrazarte
(no) añoro tus besos
(no) se calma mi dolor
(no) soy feliz
porque (no) estás a mi lado