sábado, 2 de abril de 2011

{el lago de los cisnes}



El lago de los cisnes es el primero de los tres ballets que escribió el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840 – 1893).

Originalmente encargado al maestro por la Ópera de Moscú, sin duda este ballet es el más conocido y popular del mundo por su concepción, su admirable coreografía y la maravillosa música de Tchaikovsky. Su primera presentación tuvo lugar en el Teatro Bolshoi de Moscú en 1877.



Primer acto

En uno de los jardines de su castillo, el príncipe Sigfrido celebra, junto con sus amigos, su cumpleaños. La reina, madre de Sigfrido, llega a la fiesta a recordarle a su hijo que debería escoger una esposa y que con ese propósito le ha preparado una fiesta al día siguiente. En la fiesta estarán invitadas jóvenes muchachas y el príncipe deberá elegir a una de ellas. Esto causa una gran melancolía en Sigfrido y sus amigos quienes, al finalizar la fiesta, deciden invitarlo a ir de caza.

Segundo acto

En el bosque cerca de un lago comienzan a salir de las aguas unos cisnes que se van convirtiendo en hermosas jóvenes. Llega Sigfrido al lago y apunta con su ballesta hacia las jóvenes-cisnes cuando ve a la bella Odette. Ella le cuenta que fue transformada en cisne junto con sus compañeras por el malvado mago Rothbart, que vuelven a su forma humana solamente en la noche y que el hechizo solo puede romperlo quien le jure amor eterno. Los jóvenes se enamoran. Sigfrido le jura amor eterno a Odette cuando aparece el malvado Rothbart, quien hace que las jóvenes vuelvan a convertirse en cisnes. Antes de marcharse Odette, Sigfrido le pide que asista al baile que se realizará en el castillo la noche siguiente. Odette se aleja convertida en cisne.

Tercer acto

Se celebra la fiesta en el castillo donde Sigfrido deberá elegir esposa. Entra la reina madre junto a Sigfrido y el maestro de ceremonias da comienzo al festejo. Se presentan las jóvenes casaderas y la reina madre le pide a Sigfrido que elija esposa. Él piensa en Odette, se niega a escoger esposa y su madre se molesta con él. En ese momento el maestro de ceremonias anuncia la llegada de un noble desconocido y su hija. Es el barón Rothbart que llega a la fiesta con su hija Odile vestida de negro, una joven de extraordinaria belleza. Sigfrido, hechizado por Rothbart, cree ver a Odette en Odile. Él la escoge como su esposa, la reina madre acepta y Sigfrido le jura a Odile amor eterno. Entonces Odette entra en la sala, y al ver a Sigfrido con Odile huye hacia el lago. Sigfrido se da cuenta de su terrible error y corre desesperado tras ella.

Cuarto Acto

A las orillas del lago las jóvenes-cisne esperan tristemente la llegada de Odette. Ella llega llorando desesperada, contándole a sus amigas los tristes acontecimientos de la fiesta en el castillo. Aparece Sigfrido y le implora su perdón. Aparece Rothbart reclamando el regreso de los cisnes. Sigfrido y Odette luchan contra él, pero todo es en vano, ya el maleficio no puede ser roto. Los dos enamorados se lanzan al lago. Rothbart muere a consecuencia de ese sacrificio de amor y los otros cisnes son liberados del maleficio. Se ve aparecer sobre el lago los espíritus de Odette y Sigfrido, ya juntos para siempre.

4 comentarios:

Paqui Sánchez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Paqui Sánchez dijo...

Bonito, al final como siempre el bien vence sobre el mal y esto siempre ocurre, no importa que lo creamos o no, es así. El AMOR, siempre se eleva sobre el miedo (que es su complementario). Besitos guapa.

¡Qué horror! se me había olivdado escribir una cosa y he borrado el comentario para añadirlo y se ha quedado así de feo :0(

Bee Queen dijo...

El amor en este caso reina, Odette perdona a Sigfrido y se juran amor eterno, pero Odette paga la traición de Sigfrido y seguirá siendo cisne... real como la vida misma, el hombre la caga y nosotras pagamos las consecuencias jajaja

Paqui Sánchez dijo...

Bueno Anita, las mujeres somos la LUZ que BRILLA, sin parar. Nos necesitamos mutuamente, pero evidentemente sin nosotras los hombres no evolucionarían mucho o irían tan tremendamente despacio que se acabaría el ciclo de la VIDA y no se darían cuenta de que éste ha terminado según cual era, de que la Tierra eleva su vibración y nos vamos con ella (o viceversa).

Nos tocó llevar la culpa del pecado original y seguimos arrastrando culpa a lo largo de la vida en la concepción de las viejas creencias que ya no sirven para el nuevo Mundo que está dibujándose y acercándose a pasos agigantados.

Hay hombres que dicen que somos el motor y que sin nosotras ellos quedarían rezagados y tal vez en el olvido… ¡Bravo por ellos que en verdad saben ver y apreciar nuestro papel! No es tan malo ser mujer, bien es cierto que pagamos las consecuencias de sus… bueno, de sus ¿equivocaciones?, ¿distraciones?...
Pero merece la pena SER MUJER.
¡Por nosotras!

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