El lago de los cisnes es el primero de los tres ballets que escribió el compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky (1840 – 1893).
Primer acto
En uno de los jardines de su castillo, el príncipe Sigfrido celebra, junto con sus amigos, su cumpleaños. La reina, madre de Sigfrido, llega a la fiesta a recordarle a su hijo que debería escoger una esposa y que con ese propósito le ha preparado una fiesta al día siguiente. En la fiesta estarán invitadas jóvenes muchachas y el príncipe deberá elegir a una de ellas. Esto causa una gran melancolía en Sigfrido y sus amigos quienes, al finalizar la fiesta, deciden invitarlo a ir de caza.
Segundo acto
En el bosque cerca de un lago comienzan a salir de las aguas unos cisnes que se van convirtiendo en hermosas jóvenes. Llega Sigfrido al lago y apunta con su ballesta hacia las jóvenes-cisnes cuando ve a la bella Odette. Ella le cuenta que fue transformada en cisne junto con sus compañeras por el malvado mago Rothbart, que vuelven a su forma humana solamente en la noche y que el hechizo solo puede romperlo quien le jure amor eterno. Los jóvenes se enamoran. Sigfrido le jura amor eterno a Odette cuando aparece el malvado Rothbart, quien hace que las jóvenes vuelvan a convertirse en cisnes. Antes de marcharse Odette, Sigfrido le pide que asista al baile que se realizará en el castillo la noche siguiente. Odette se aleja convertida en cisne.
Tercer acto
Se celebra la fiesta en el castillo donde Sigfrido deberá elegir esposa. Entra la reina madre junto a Sigfrido y el maestro de ceremonias da comienzo al festejo. Se presentan las jóvenes casaderas y la reina madre le pide a Sigfrido que elija esposa. Él piensa en Odette, se niega a escoger esposa y su madre se molesta con él. En ese momento el maestro de ceremonias anuncia la llegada de un noble desconocido y su hija. Es el barón Rothbart que llega a la fiesta con su hija Odile vestida de negro, una joven de extraordinaria belleza. Sigfrido, hechizado por Rothbart, cree ver a Odette en Odile. Él la escoge como su esposa, la reina madre acepta y Sigfrido le jura a Odile amor eterno. Entonces Odette entra en la sala, y al ver a Sigfrido con Odile huye hacia el lago. Sigfrido se da cuenta de su terrible error y corre desesperado tras ella.
Cuarto Acto




4 comentarios:
Bonito, al final como siempre el bien vence sobre el mal y esto siempre ocurre, no importa que lo creamos o no, es así. El AMOR, siempre se eleva sobre el miedo (que es su complementario). Besitos guapa.
¡Qué horror! se me había olivdado escribir una cosa y he borrado el comentario para añadirlo y se ha quedado así de feo :0(
El amor en este caso reina, Odette perdona a Sigfrido y se juran amor eterno, pero Odette paga la traición de Sigfrido y seguirá siendo cisne... real como la vida misma, el hombre la caga y nosotras pagamos las consecuencias jajaja
Bueno Anita, las mujeres somos la LUZ que BRILLA, sin parar. Nos necesitamos mutuamente, pero evidentemente sin nosotras los hombres no evolucionarían mucho o irían tan tremendamente despacio que se acabaría el ciclo de la VIDA y no se darían cuenta de que éste ha terminado según cual era, de que la Tierra eleva su vibración y nos vamos con ella (o viceversa).
Nos tocó llevar la culpa del pecado original y seguimos arrastrando culpa a lo largo de la vida en la concepción de las viejas creencias que ya no sirven para el nuevo Mundo que está dibujándose y acercándose a pasos agigantados.
Hay hombres que dicen que somos el motor y que sin nosotras ellos quedarían rezagados y tal vez en el olvido… ¡Bravo por ellos que en verdad saben ver y apreciar nuestro papel! No es tan malo ser mujer, bien es cierto que pagamos las consecuencias de sus… bueno, de sus ¿equivocaciones?, ¿distraciones?...
Pero merece la pena SER MUJER.
¡Por nosotras!
Publicar un comentario
Dí lo que te apetezca